EVANGELIO DEL DÍA JUEVES 7 DE DICIEMBRE DEL 2017

 

Mateo 7,21.24-27: “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo. Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca. Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a un tonto que construyó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.»

Reflexión: Por el Servicio de Animación Bíblica de la Diócesis de Ciudad Guayana. Responsable: Luis Perdomo.

El santoral del día nos presenta entre otros santos la fiesta en honor a San Ambrosio, Padre, Obispo y Doctor de la Iglesia. El pueblo de Milán fue convocado para elegir el Obispo de la región. En la reunión del pueblo, alguien gritó: “Ambrosio Obispo”, y toda la asamblea lo coreo. Fue consagrado a los 35 años, el 7 de diciembre del año 374. Catequizó y bautizó al gran San Agustín de Hipona. Es el patrono de los abogados.

Y la liturgia diaria nos presenta, la lectura del Evangelio de Jesús según San Mateo, capítulo 7, verso 21 y 24 al 27. El texto de Mateo, nos relata una enseñanza de Jesús, sobre el compromiso autentico de sus seguidores, que debe estar firmemente entrelazada entre lo que se dice y lo que se hace. El escritor sagrado hace un ejercicio de pedagogía al buen estilo israelita, que presenta dos alternativas: lo que se debe hacer para estar en sintonía con los designios del Padre y lo que no debe hacerse, porque es un camino que conduce al fracaso.

En la narración hay un versículo introductorio, para destacar que no es solamente, diciendo SEÑOR, SEÑOR, como se entra a formar parte en el banquete eterno, sino que es necesario escuchar y hacer la voluntad de Dios. Luego se hace una lectura secuencial, en el que se describe con un ejemplo sencillo y de la vida diaria, el cómo entrar en esta sintonía, se trata de que alguien con sensatez se ponga a construir una casa y lo primero que hace es ubicar buenos cimientos para que la construcción resista los embates de la naturaleza. Caso contrario está el necio que edifica su casa en un sitio poco firme que al final termina derrumbándose.

Este texto, nos invita en primer término a escuchar la Palabra, que es el cimiento de  nuestra fe. Y si escuchamos a la Palabra encarnada que es Jesús de Nazaret y hacemos lo que Él nos dice, y lo que Él hizo en su vida terrena, que no es otra cosa que la de amar y servir a nuestros semejantes, entonces estaremos el grupo selecto de sus seguidores.

No es sencillo, porque en mundo marcado por la inmediatez, donde queremos alcanzar distintas metas de la manera más fácil, y donde nos dejamos obnubilar por cualquier promesa vacía aun cuando estemos claros que no es lo correcto, nos viene bien confrontarnos con este texto, para ver cómo nos estamos  comportando. Y así haremos un recuento de los tantos fracasos que hemos tenido en nuestras vidas personales y comunitarias, por pretender hacer las cosas sin tener en cuenta lo imprescindibles que es la escucha y el discernimiento de la Palaba de Dios, a la hora de planificar algún proyecto de vida.

Por supuesto que siempre habrá sus excepciones, que son ese sinnúmero de mujeres y hombre que a diario le está haciendo frente a los avatares de la vida, para lograr el cese de las injusticias, de la explotación, de la corrupción, la indiferencia, etc. Y a formar parte de este grupo es que todos estamos llamados para ser los sensatos que escuchan la Palabra y la ponen en práctica.

Señor Jesús, queremos escuchar Tu Palabra, y dejar a un lado tantas palabras vacías, abre nuestros oídos para no ser sordos ante el clamor de los necesitados. Danos el cimiento de Tu fortaleza, para luchar contra los poderosos que pretenden doblegar eternamente la voluntad de los desposeídos y escucha con agrado nuestra alabanza. Amen