Lectio Divina: Martes de la IX semana del tiempo ordinario

Invocamos al Espíritu Santo

Espíritu Santo llena de alegría y paz mi corazón y da sabiduría a mi mente para poder entender la Palabra de Dios. Amén

Evangelio según San Marcos 12,13-17.

Le enviaron después a unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. > Ellos fueron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarla o no?».

Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario».

Cuando se lo mostraron, preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». Respondieron: «Del César».

Entonces Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». Y ellos quedaron sorprendidos por la respuesta.

Palabra del Señor

Lectura, ¿Qué dice el texto?

Ellos fueron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios.

«Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios».

2. Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?

¿Soy capaz de decir conscientemente desde mi corazón, sin hipocresías con estas mismas palabras al Señor: Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios?. En mis acciones y actitudes hacia mis hermanos y semejantes, ¿Qué tanto les doy del César, es decir de mundanidad y que tanto les doy de lo que he aprendido y me pide Dios?

3. Oración, ¿Qué le decimos a Dios?

Señor, cada día, cada momento en los cuales puedo apreciar tú magnificencia, tu sinceridad, humildad, sabiduría y fidelidad al profundo amor que nos tienes, me llena el alma y el corazón para decirte «GRACIAS MAESTRO». La vida no es fácil, pero debo aprender más sobre tí y dar lo que corresponde, por eso te pido Señor que me guíes y siempre estés presente en mis acciones. Amén

4. Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?

«Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». (R)

5. Acción, ¿A que me comprometo con Dios?

Muchas veces el mundo nos envuelve tanto, que no apreciamos la grandeza del Maestro, de Dios; ahora solo detengamos unos minutos y demos gracias por todo lo que Dios nos ha dado, que no es del Cesar y es para siempre.